5 de julio de 2008

En tiempo de crisis


Hace exactamente tres años en un fin de semana de rebajas como éste te compraste "la" camiseta. La compraste porqué te gustaba y porqué costaba, increíblemente, dos euros menos. Más que una compra era una oportunidad, el mismo lunes te la pusiste para fardar a tus amigos y les explicabas la historia de “la” camiseta, de la rebaja, de la cara que puso la dependienta cuando la paso por caja, de lo bien que te quedaba... Te la ponías sólo los días especiales, para fiestas porque te sentías el centro de atención, “todo” el mundo te miraba al pasar y tu decías, “claro es por la camiseta”. Pero un día sin saber como ni porque la camiseta perdió la magia “la” camiseta fue bajando puestos en la pila de las camisetas y un día buscando un pijama por alguna extraña razón que desconoces la camiseta se hace visible, parece como si te dijera “a mí, a mí”, es como si fuése su momento para que la vuelvas a vestir. En ese instante “la” camiseta se convirtió en camiseta de pijama y nunca más volverías a verla igual por haber dormido con ella.

Ahora supongamos que:
·“La” camiseta es una marca.
·La perdida de la magia es la crisis económica
·El momento “a mi, a mi” es la bajada de precios
En épocas de crisis hay que tener en cuenta todo lo que nos rodea y tener presente que la marca tiene unos valores concretos resultado de una historia que define un posicionamiento y una personalidad. Una estrategia de bajada de precios no siempre es la mejor solución, ya que en algunos caso hará que cambiemos la percepción de marca y perjudique a largo plazo a la imagen de marca. Hay que valorar y considerar cual es la mejor opción ya que en épocas de crisis la competencia puede bajar la guardia e igual la mejor opción es invertir más en comunicación para hacerse más fuerte o incluso mantener el precio ayudaría a largo plazo a fortalezar un posicionamiento.

Aunque peor seria que la camiseta pijama se convirtiera en trapo.

2 comentarios:

al dijo...

Los pijamas de nacimiento siempre se llevan la peor parte.

Víctor dijo...

Aunque lo peor es encontrarse a alguien conocido luciendo una camiseta de las consideradas pijama, seguro que ya no le miras igual...