23 de octubre de 2008

Muestráme como eres y te diré quien eres


Tu primer día de colegio es el día que estrenas más cosas o heredas más cosas de tus hermanos, según como se mire. Estrenas el bolígrafo azul, el bolígrafo rojo e incluso el bolígrafo negro. Estrenas lápices de colores y un lápiz negro y amarillo con la base roja. Estrenas libros y libretas forradas con tu series favoritas. Estrenas mochila y estuche. Estrenas carpeta y agenda, que muy probablemente vaya a juego con la mochila y el estuche. Un estuche lleno de cosas a estrenar, como la goma de borrar, la regla y el sacapuntas. Todo ello marcado con tu nombre y apellidos, porque estamos en época de crisis y no hay que ir de ingenuos por la vida a estas edades.

Aunque lo mejor es cuando acabas de estrenar cosas. Es entonces cuando, empiezas a conocer a tus compañeros. Conoces al líder de la clase, que suele ser el que sienta al final del aula y el que más la lía. Gracias a sus actos os caen los primeros sermones de conducta. También te presentan a la clásica empollona, ojito derecho de la profesora, que más adelante irá desarrollando una habilidad increíble para dejar los apuntes al resto de tus compañeros. Otro al que conoces es al gracioso, que te hace reír porque el chaval ha nacido con ese don, sus padres hubiesen preferido que hubiese salido listo, pero no... salió gracioso.

Al cabo de 5 dias, admiras a la guapa de tu generación. Aquella chica que si el estudio Nielsen hiciera un encuesta en tu clase, el 87,3% de tus compañeros, incluyéndote a ti, diría que tendría una relación con ella de amor o de cariño. Por último, en un día cualquiera de lluvía, que no puedes salir al recreo, te enteras de que en tu clase hay un chico raro que a continuación recibirá toda la atención del líder de la clase. El resto de personas que conoces son simplemente gente de tu edad.

Cada una de las personas que conoces desarrollarán una conducta que les definirá una personalidad y está les reafirmará en su arquetipo. Si al líder de la clase le da un día por fotocopiar su apuntes y compartirlos, nadie se los leerá. Así como si el raro empieza a dar ordenes de mando a sus compañeros o la empollona se rebela con el estudio Nielsen. Ninguno de ellos será capaz de cambiar su imagen de la noche a la mañana. Cada uno deberá demostrar su cambio, con actos y acciones, que con el tiempo, serán asumidos y aceptados por el resto de compañeros.

Si hablamos de marca sucede lo mismo, un ejemplo lo tenemos con Pizza Hut y su cambio de nombre a Pasta Hut con el objetivo de cambiar la percepción de comida rapida a comida saludable. Podría profundizar y teorizar sobre el tema pero prefiero utilizar el articulo que escribí en el diario BrandLife para explicarlo y así subir un poco mi ego:
Un reposicionamiento de marca depende de muchos factores. En el caso de Pasta Hut el naming trabaja un espacio mental distinto al de Pizza Hut por ello la estrategia de comunicación deberá trabajar de manera conjunta en todos los niveles de la nueva filosofía de marca. Un naming es un factor que ayuda a reposicionar una marca, pero es la suma de cosas lo que construye una nueva personalidad, un nuevo posicionamiento y por tanto una nueva marca.
Según el estudio Nielsen, la empollona de la clase no logró cambiar su percepción.