28 de febrero de 2009

Mensaje en un tetrabrick


En un paseo por la playa de la Barceloneta, se acerco a mí, al ritmo de las olas, un tetrabrick de leche. Era un tetrabrick de marca blanca, la crisis ha hecho mucho daño y el litoral catalán ya no es lo que era... en su interior había un mensaje que decía:


"Escribo estas líneas aún sabiendo que jamás las llegarás a leer. Recuerdo el día que decidiste marchar. Ese día me abrazaste de una forma especial, tus labios deletrearon notas de voz y tus ojos se iluminaron como luz de mar. Ese día comprendí lo mucho que te iba a extrañar. Ahora intento escribir letras en forma de recuerdo y lloro lagrimas de memorias, que jamás pude olvidar. Estés donde estés… P.

Quién era P.

Si P. fuera su hermano sería una carta de cariño. Un cariño desarrollado a lo largo de las putadas de infancia, de las borracheras encubiertas, de las traiciones fraternales, de las vacaciones en la costa brava, de las peleas en el comedor de casa, de mi bocadillo es más pequeño, de cuida a tu hermano que papá y mamá se van de cena...

Si P. fuera tu madre sería una carta de amor de madre. Escrita desde el amor más sincero y fácil guión de película. Un amor del que nadie duda. La mujer hecha de menos tu presencia, el poder decir “niño recoge la habitación”, “como vaya yo y lo encuentre... y lo encuentra”, es un amor basado en el sacrificio de una madre, que se quedaba despierta hasta que llegaras de fiesta, te arropaba los días de enfermedad y te castigaba sin aquello que más preciabas.

Si P. fuera tu novia sería un carta de amor de alma gemela. Un amor de compañero de penas y de amigo de alegrías. Seria un amor que no pudo ser, y que acabo con un adiós memorable. Un amor de peleas y reconciliaciones. Un amor de “cari”, “cosita” y demás diminutivos. Un amor de regalos para San Valentin, Sant Jordi, Cumpleaños, Santo, de llevamos 6 dias, llevamos 13 meses, llevamos 13 meses y dos dias. Un amor de cuelga tu, no tu.

Si P. fuera un amigo, sería hasta el segundo punto y seguido del anterior.

Si P. fuera tu abuela sería un amor de afecto. Un amor desarrollado a base de tardes de parque, bocadillos de Nocilla y de apretones en los mofletes. Un amor de “mamá te dejo a los niños" y a la abuela se le cae la baba. Un amor de propinillas e historias de mediatarde.

Si P. fuera un desconocido es que la carta no era para ti y la has colgado en Internet para actualizar tu blog.